De rosas y libros

Una rosa regalando marcadores de libros

Una rosa regalando marcadores de libros

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Después de que Sant Jordi, patrono de Catalunya, librara a la princesa al dar muerte al dragón que la amenazaba, cuenta una antigua leyenda que de su sangre surgió un hermoso rosal de rosas rojas. En su honor, cada 23 de abril se celebra en Catalunya el día de Sant Jordi. La tradición catalana señala que las chicas reciben de sus novios una rosa roja, y estos un libro como regalo, ya que en esta misma fecha tienen lugar los festejos mundiales del libro.

La idea de establecer un día como homenaje al libro nació en España, en el año 1926. El rey Alfonso XIII fijó como fecha el 7 de octubre, coincidiendo con el nacimiento de Miguel de Cervantes. Años más tarde se modificó al 23 de abril por los fallecimientos de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, así como la del catalán Josep Pla, y el nacimiento de William Wordsworth. Posteriormente, la UNESCO consolidó esta fecha como el “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”.

Una fiesta singular
Lo que particulariza a los países catalanes es el tipo de celebración que se lleva a cabo: la mezcla de rosas y libros. Estos “pequeños detalles” fueron un gran acierto por parte de editoriales y floristerías, ya que aprovecharon muy bien estas coincidencias para crear una fiesta no solo en sus establecimientos, sino también en las calles.

Librerías y florerías ubican la mercadería fuera de sus tiendas, y balcones y mesas de rosas o libros se decoran con banderas catalanas. En Barcelona, el gran impacto del día de Sant Jordi es ver cómo, bajo la luminosidad de la primavera mediterránea, las calles cobran vida. Las Ramblas concentran un verdadero magma humano que recorre stands de firmas de libros, pasacalles, etnias que muestran sus mejores títulos, o viejecitos vestidos con sus trajes de domingo que pasean entre mesas de partidos políticos, colectivos gays, nacionalistas y ecologistas, en una suerte de moderna Babilonia. Al tiempo, las emisoras de radio y televisión montan escenarios desde donde transmiten sus programas y ofrecen conciertos: así, la música se mezcla con el castellano antiguo de gente que recita el Quijote a cambio de un ejemplar, y de gitanas que venden sus rosas a viva voz.

Día del best seller
En esta fecha los grupos editoriales ponen a la venta, en tirajes monumentales, sus principales títulos, como lo hizo Planeta y el millón de ejemplares de la última novela de Carlos Ruiz Zafón, La sombra del ángel. Aquí, las grandes estrellas del 23 de abril son los best sellers; empero, los clásicos encuentran su fortín no en las calles, sino en las librerías. Es allí donde acuden los lectores más exigentes, beneficiándose del 10% de descuento que hacen en este día.

Una de las grandes lecciones que nos deja Sant Jordi es que el libro puede estar tan vivo en las calles como en las librerías. Esta idea se está exportando a otras ciudades europeas como Madrid o Berlín, urbes donde el sector editorial puede festejar la bonanza y la buena cosecha de su negocio, a diferencia de nosotros, a quienes aún nos falta un largo trecho de rosas y libros por recorrer.

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Decenas de stands de libros invaden Las Ramblas

Decenas de stands de libros invaden Las Ramblas

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Texto y fotografías: Reinhard Huamán Mori
Publicado en el diario peruano
Expreso, 2.V.2008

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