t’yeer-na-n-oge

"algunos la vieron en las profundidades de los lagos" (Parque de Glendalough, Irlanda)

Existe un país llamado Tir-na-n’Ög [1], cuyo significado es el País de la Juventud, ya que la edad y la muerte no tienen cabida allí; ni tampoco las lágrimas ni las ruidosas risas han estado próximas a él. Los más oscuros bosques la cubren perpetuamente.

Una vez un hombre fue hasta allá y regresó; era el bardo Osin, quien paseaba en un caballo blanco cabalgando sobre la superficie de la espuma con su hada Niamh. Ahí vivió 300 años, y luego retornó buscando a sus camaradas. Al momento en que su pie tocó la tierra sus 300 años cayeron sobre él, y se encogió tanto que su barba barría el suelo. Él le describió a San Patricio cómo era su morada en la Tierra de la Juventud antes de morir. Desde aquél día muchos la han visto en diversos lugares; algunos la vieron en las profundidades de los lagos, y desde allí han escuchado que manaba un vago tintineo de campanas; muchos otros la han visto a lo lejos en el horizonte mientras divisaban los acantilados del oeste. No hace tres años un pescador creyó haberla visto. Pero nunca aparece, a menos que sea para anunciar algún problema nacional.

Existen muchas creencias similares. Un piloto alemán que vivía en Dublín le contó a M. De La Boullage Le Cong, quien viajó a Irlanda en 1614, que en los alrededores de los polos habían muchas islas, algunas de difícil acceso debido a las brujas que las habitaban y destruían con tormentas a todos los que buscaban aquella tierra. Este, una vez, lejos de las costas de Greenland, a 61 grados de latitud, vio y se acercó a una isla solo para ver si desaparecía. Navegando en dirección opuesta se encontró con la misma isla, y estando muy próximo a ella, casi fue destruido por una furiosa tempestad.

De acuerdo con muchas historias, Tir-na-n’Ög es la morada favorita de las hadas. Algunos dicen que su tamaño es el triple de la isla de los vivos, la isla de las victorias, una tierra submarina.

Notas

[1] t’yeer-na-n-oge es el nombre en gaélico.

© Reinhard Huamán Mori [de la traducción]

© Helena Roig Torres [fotografía]


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