Epílogo a nadie
Me trago una bala
como quien puede esconder
con su rabia
el mundo que muere.
No culpo a nadie.
La ciudad es una hora fatal
que devora mi alma.
La gente viaja tranquila,
pasajeros a ninguna parte.
Veo la noche que cae
y como un peine misterioso
burla mi voz
y grito.
Pero nadie me escucha.
Lenox Avenue
Para encontrar la inmortalidad
en todo Harlem
se hunden las viejas almas
en blues.
Ya los peces han muerto
pero el eco del Apollo
quizás insiste en ser feliz.
Voy entre árboles rotos
para que nadie despierte
mientras hay horas
que no pasan nunca.
Hay trenes sedientos
de sangre,
mundos que nacen
otros que mueren
labios errantes
huellas perdidas.
Nadie teme la penumbra
en Lenox Avenue
nadie espera en vano.
Puede llegar la noche
incluso quedarse,
Harlem no escucha.
Hay tanto frío aquí
pero la nieve es tan hermosa.
Casi Azul (Almost Blue)
Mejor dejar sobre una montaña
esa braga de sonrisa
que te aprieta los dientes
y te vence.
Mejor la tarde
cuando vuelvo a casa
y hay que dormir.
O los árboles
que hacen del silencio
la primera estación.
Era un paseo Chet Baker
doloroso como el aire.
A veces gritaba mi cólera
otras
me llenaba de luz.
Almost blue.
Pequeño susurro en los labios de La Mort
Vive en los pálidos labios de La Mort
algún Dios que no es el mismo.
Hay otros menos fuertes
que aceptan su palabra
y nunca son elegidos.
Pueden tomar de su aliento.
alejarse, dominarse, evadirnos,
insinuar el horizonte.
No tomar partido
y exigirnos otro culto.
Pero todos mienten.
No os engañeís.
En París todos los muertos hablan
Y soplan del viento el camino brusco
que nos recibe.
Pueden tolerarse a sí mismos
demasiado grandes, demasiado inútiles,
perdidos sino se vencen.
No os engañeís.
cueste lo que cueste
el tiempo siempre lo consigue.
Toda la humanidad
Vive en los pálidos labios de La Mort.
© Yosie Crespo
Filed under: Miscelánea | Tagged: Literatura cubana actual, Literatura cubana siglo XXI, Poesía cubana contemporánea, Poetas cubanas, Yosie Crespo |




Responder