Carlos López Degregori. Poemas

(Lima, 1952)

.

Dormir en esta caja

 .

1

.

Duermo en esta caja.

 .

Cierro los ojos y los puños

y aprieto pájaros

hasta volverlos una anticipación

de sangre tibia y plumas.

Guardo en esta caja

mis brazos y mis piernas.

Oprimo el vientre para así caber mejor.

Apago el corazón:

envuelvo

en filamentos de oro sus latidos.

 .

 .

2

 .

Duermo en esta caja

o esta caja duerme en mí.

 .

Entre nosotros hay una igualdad de madera y carne,

un vértigo que nos confunde hasta hacernos indistinguibles.

 .

Abro y cierro cada noche esta caja

y es como si en una música de vértebras

me abriera o me cerrara.

Giro el triángulo de hierro de la cerradura,

le doy infinitas vueltas a la llave

y luego me la trago para protegerla.

 .

 .

3

 .

Dios me mira en esta caja.

Dios debe acercar sus oídos a las paredes de madera

para escucharme.

 .

La tapa es un cielo horadado de estrellas

y no sé si bajo o subo a él:

adentro hay terciopelos que se erizan con mis pisadas,

hay peldaños,

hay blancos y ciegos animales

que cuelgan como guedejas

y acercan sus amorosos hocicos.

 .

Yo atravieso cámaras y bosques,

salto piedras desbocadas,

vuelo riscos

hasta encontrarlas a ustedes, mis esposas,

con sus cabezas de cabra

embistiendo la noche.

 .

 .

 .

Cazar truenos

 .

voy a cazar Truenos:

las trampas son para los machos y los lazos para las hembras:

voy a retorcer su carne encendida

excavaré el aire para buscarlos

las paredes dentadas de las montañas:

aún no sé lo que es cazar

y si me pidieras que te explicara por qué debo buscarlos

te diría que ellos son el cumplimiento de mi pérdida:

adiós: besa el espacio ausente de mi brazo

y déjame tu insensibilidad:

deséame Truenos ballena

y mórbidos Truenos de marfil

Truenos madre con sus lucinados Truenos hijos:

concédeme el frío amanecer

y la misericordia de los arpones

.

.

La ciudad de las tijeras

.

En la noche oyes una tijera

tu mujer está dormida y no hay nadie más en casa

pero suena incomprensible

 .

con sus caricias metálicas

cortando sin detenerse la oscuridad.

Debe ser una tijera de Bruselas

.

porque Bruselas es para ti

la ciudad de las tijeras.

Es fácil imaginarlo:

 .

una encajera

de cofia ciega

y mejillas enrojecidas

 .

en el aire estrecho de una habitación

apenas iluminada por dos o tres anillos de luz

con los dedos fríos

 .

impredecibles

debe estar cortando tela allá

o tal vez alambres vivos

 .

o vendas

o cabellos carniceros.

Y con la respiración

 .

de las cuchillas que se atraviesan

sabe que todo lo que divide es un simulacro

una postergación

 .

para no cortar el único hilo que verdaderamente importa.

No sé si tú serás ese hilo

o yo

 .

o si todos debemos serlo en algún punto de nuestras vidas

tampoco sé exactamente qué sostiene

ni por qué ella lo cuida

 .

en el encaje

como una estrella torcida.

Pero en Bruselas

 .

ella deja un instante su trabajo

para cruzar con la tijera

un mensaje desesperado

 .

que por una ofuscación del espacio llega aquí

y corta esta noche

en una música penitencial

 .

tus oídos.

 .

[de: Una mesa en la espesura del bosque]

 .

 .

.

Antena

 .

caminas por el borde del mar tocando con tu mano izquierda la pared herida de salitre

¿has pensado por qué lo haces?

tal vez la pared y el mar así lo han decidido y eres su instrumento

tal vez eres el único ser vivo en este malecón que no avanza ni retrocede y está detenido en la pura cornisa observando cómo te acercas por la playa con un bastón metálico en la mano

lo clavas en la orilla porque es una antena y empiezas a transmitirle a unos imperdonables oídos futuros

que tienes que estar aquí sosteniendo con la mano izquierda la pared y con la derecha el mar vacío

pareces una isla en la que quisiera, casi dolorosamente, retirarme a vivir

pareces el ojo entreabierto del cielo que empieza a sangrar

 .

[Inédito]

.

 .

© Carlos López Degregori

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4 comentarios

  1. Reinhard, gracias por presentarme esta voz inmensa de este poeta que no conocía. Magnífico.
    Un abrazo.
    Antonio Arroyo.

  2. Antonio querido, es grato decir que Carlos López Degregori no solo es un gran poeta sino también una gran persona. Me alegra que sus poemas te hayan gustado.

    Un abrazo inmenso de isla a isla!!!

    Reinhard

  3. gracias por permitirme leer tan maravillosos poemas.

    • Gracias a ti, Marta, por tomarte la molestia de leer la excelente poesía de Carlos López Degregori. Un caluroso abrazo,

      R.

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