Armonía y mansedumbre. Entrevista a Antonio Colinas

(La Bañeza, León – 1946)

Nacido en León, en 1946, Antonio Colinas es uno de los poetas más importantes de la España contemporánea. Entre sus palmarés encontramos el Premio Nacional de Literatura (1982), el Premio de la Crítica de la poesía castellana de 1975 y en 1999 se hizo con el Premio de Las Letras de Castilla y León. Como traductor ha obtenido el Premio Internacional Carlo Betocchi por su labor como estudioso de la cultura italiana y en 2005 el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia le otorgó el Premio Nacional de Traducción por su versión al castellano de la poesía completa de Salvatore Quasimodo. Cuenta con 14 libros de poesía, entre los cuales destacan Sepulcro de Tarquinia, Astrolabio, Los silencios de fuego o el Libro de la mansedumbre. Ha publicado también narrativa y ensayo y este año la editorial Tusquets ha editado Tres tratados de armonía, conjunto de prosas poéticas reunidas a lo largo de casi 20 años.

.

[Reinhard Huamán Mori] Transitas sin problemas entre la poesía, la narrativa y el ensayo. ¿Cómo distribuyes tu tiempo y tu atención cuando escribes?

[Antonio Colinas] Lo que sucede es que mi ritmo de creación es más bien fecundo, quizás me he profesionalizado bastante, desde hace tiempo, más o menos desde que llegué a Ibiza. Voy intentando vivir de la escritura y de sus anexos: de la traducción, del periodismo, de la crítica literaria. La verdad es que trabajo bastante.

 

[RHM] La poesía para ti es un medio de conocimiento, pero no basta con repetir la realidad, sino que hay que recrearla con la palabra nueva. ¿Puedes ahondar un poco más en ello?

[AC] Yo me refiero a que el lenguaje poético no es el de la narración ni el lenguaje del periodismo. Es aquel que aparece cuando fallan todos los demás lenguajes. Se debe distinguir sobre todo por su intensidad, su tensión, por eso hablo de la palabra nueva. Una poesía realista o testimonial puede ser respetable, pero siempre he tenido esta idea de que la palabra poética debe ir más allá. En ese sentido los poetas de América son unos maestros, siempre digo que nuestra esperanza poética está allí, ya que estos años en España hemos tenido una poesía muy hueca, muy plana y para mí ese rigor de la palabra latinoamericana es extraordinario.

 

[RHM] En tus poemarios hay un reiterado juego de luz y sombra…

[AC] En efecto, hay un tema central que es muy de raíz oriental, el de la eterna dualidad, y yo precisamente he intentado deshacer esta dualidad no solo en el poema sino también en mi idea de armonía. Como he dicho otras veces, la armonía es lo que se logra después de la prueba y por tanto la dualidad es la lucha de extremos. En el fondo, el tema primero de mi obra es el diálogo de la España interior con la España mediterránea. La dualidad es uno de los temas centrales junto a la naturaleza, siempre desde un punto de vista vivificador.

 

[RHM] ¿Cómo influye la naturaleza en tu obra?

[AC] Mi idea de naturaleza no remite a lo rural o a lo costumbrista o al paisaje. A veces se dice “el poeta del paisaje”, como si fuera una estampa o el telón de fondo detrás de un poema. Yo digo que la naturaleza es como una fuente que no cesa de manar y de darle información al escritor. Es también ese libro abierto de los sufíes que solo debemos leer e interpretar. La naturaleza es lo que se corrompe y florece y que el poeta contempla, pero a la manera de Fray Luis de León: “templarse con”, esto es, ponerse en sintonía con ella.

 

[RHM] ¿Por qué es importante la poesía, pero sobre todo, por qué lo es para ti?

[AC] Porque va unida a la vida. Yo siempre digo que hay poetas que levantan un muro entre vida y poesía y en nuestros días esta tiende a ser muy intelectual, algo que hay que analizar, que diseccionar y hemos perdido ese contacto con la palabra en la calle. La poesía, ya lo digo, es un medio para conocer, una vía de desarrollo interior y allí hay una interconexión con el concepto de Jung, de que el ser humano llegue a ser lo que tiene que ser en la vida, y para el poeta ello es posible a través de la poesía.

 

 

Tratados de armonía

[RHM] En este libro es innegable la influencia de Ibiza, en la que has vivido más de 20 años. En retrospectiva, ¿qué sientes cuando lees esta obra?

[AC] Viví 21 años en la isla, en los 70 y 80 apenas viajaba, hacía una vida muy interior, en el campo, y ahora siempre paso un tiempo aquí, en verano, sobre todo, así que no ha habido una ruptura. Estos regresos temporales me producen un gran desasosiego y me parece que Ibiza ya no es Ibiza y que yo ya no soy yo. Está cambiando completamente todo. Ibiza tiene esa fertilidad, esa fuerza que está en su naturaleza que es capaz de moverlo todo y de resistirlo todo. Ahora, el resumen de estas experiencias, de vida y obra, han sido los Tres tratados de armonía. Precisamente con este cambio al regresar a mi tierra tenía que darle un cierre a toda esta teoría de la armonía y creo que lo he logrado una vez más con este diálogo entre los dos mundos.

 

[RHM] El concepto de armonía cumple un rol muy importante en tu poesía, tan equilibrada sin dejar de ser espontánea.

[AC] Son dos, primero el de armonía, que nace en estos libros de aforismos y el de mansedumbre, que aparece con el Libro de la mansedumbre. Son términos parecidos, pero este último surge en un instante más complejo porque es el momento del medio del camino de la vida, como decía Dante, el momento de la enfermedad y muerte de los padres y ahí opté por este término que no remite al olvido, sino es el tiempo en que el cristal se rompe. La mansedumbre es un estado dinámico.

 

[RHM] En el libro, la reflexión se extiende a otras disciplinas, como la pintura y la música, siempre desde una perspectiva poética.

[AC] La música es muy importante, porque puede funcionar como tema. Por ejemplo yo tengo un poema muy largo titulado “La tumba negra” dedicado a Bach, que es un diálogo sobre las dos alemanias, en el que aparece otro aspecto fundamental para mí: el viaje, pues en mi obra son de dos tipos: el físico y el interior. La música también tiene otro valor, el del contenido. Mi poesía tiene un sentido órfico, aprecio mucho el ritmo ya que es la clave del poema. En ese aspecto la música es otro de mis temas, o subtemas, como el viaje. En el fondo, el arte es la expresión de una misma ansiedad.

 

 

© Reinhard Huamán Mori, de la fotografía.

Publicado en el diario peruano Expreso, 2.IV.2010

Anuncios

5 comentarios

  1. Excelente entrevista, Reinhard. Saludos cordiales.
    Antonio Arroyo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: