La ironía como vicio. Anatomía del tabaco, de Arthur Machen

Se publica por primera vez en castellano Anatomía del tabaco, de Arthur Machen, ensayo en el que su consumo es solo un pretexto para la parodia y el humor negro

 

 

No obstante su merecido reconocimiento como uno de los grandes maestros del relato de terror, es todavía poco lo que sabemos sobre la obra de Arthur Machen. Fiel a la tradición anglosajona, este escocés, nacido en 1863, es autor de un singular opúsculo en el que la ironía y el humor negro son los protagonistas estelares. Me refiero a su casi desconocida Anatomía del tabaco, publicada originalmente en 1884, hoy por fin vertida al castellano por la editorial Espuela de Plata.

Paradójicamente, el mayor atractivo radica en su marcada peculiaridad. Desde el prólogo el lector advierte que tiene ante sí un libro nada convencional, pues la primera impresión que nos causan los párrafos iniciales suscitan más bien la desconfianza y el recelo. Escrito a la manera de un antiguo tratado esotérico, Machen crea toda una atmósfera de misterio y de falsa erudición alrededor de esta Anatomía del tabaco, adquirido por el narrador hace 40 años y cuya autoría le es adjudicada a un cierto Leolinus Silwriensis, profesor de Filosofía Humífica de la Universidad de Brentford.

Pero si esta información es la que provoca las primeras dudas, lo que termina por aturdirnos son las consideraciones del narrador, para quien este opúsculo no es nada más que “un batiburrillo de pipas de tabaco y fácil erudición colegial, de nomenclatura latina y griega con grandes dosis de lógica escolástica, y una especie de débil asomo de filosofía extraída del Manual de historia de la filosofía de Tennemann, con mucho del estilo de aquel famoso viejo libro de Burton, Anatomía de la melancolía, sumado a todas las rarezas, extremos, lavados y aclarados de la pobre mente que lo concibió”.

Pese a su “mediocridad”, lo que salva a este libro de la hoguera es su sincera emoción, pues fue escrito con devoto entusiasmo, aquel que solo un imberbe de 20 años es capaz de generar, es decir, con más sentimiento que calidad. Una verdadera ética de la pureza o, simplemente, un guiño paródico contra sí mismo, pues Machen compuso esta obra con apenas dos décadas de vida. Y ello basta al narrador para recomendar su lectura. Nada más patético y audaz que la captatio benevolentia con que el autor enreda y seduce a su lector.

 

Contra la erudición

Luego de una hilarante “Introducción histórica” en la que se cuenta cómo, tras una serie de viajes iniciáticos y muchas aventuras, el tabaco llegó a Occidente gracias a Pitágoras, advertimos que la obra está dividida en dos grandes secciones, cada una de cinco capítulos. La primera, como cabe esperar, está dedicada a la materia (materies), ya que tiene que ver con todos –absoluta y exasperantemente todos– los instrumentos que son necesarios para fumar tabaco. En tanto, la segunda parte centra su atención en el modo (modus), y es aquí donde la burla y la sátira son empleados con suma categoría e inteligencia.

El método del cual se sirve Machen para arremeter contra la pedantería científica y la presunción esotérica es muy variado y numeroso. Es por esto que el libro no se acaba ni se ahoga en su irreverente propósito; tampoco cae en el sarcasmo o en la broma fácil. La estructura misma del opúsculo, por ejemplo, es digna de mención. Su calculadísima simetría obedece más a la necesidad del narrador por conferir a su escrito un sustento fiable, divino si acaso, siempre siguiendo un patrón basado en la ciencia o en la numerología, aun cuando no tenga nada que decir. Así lo corroboramos en el forzado Capítulo V, perteneciente al Libro I, cuya extensión es de tan solo un irrisorio párrafo: “En cuanto a la materia contingente innecesaria (como, por ejemplo, las tabaqueras) y la materia imposible (como, por ejemplo, las hojas de col), no diré nada. Y la única razón por la que no diré nada es que no tengo nada que decir, pues, ya que no poseo la suficiente experiencia in arte nihil dicendi, con esto habrá de bastar, y así damos por cerrada la primera parte de este libro”.

Las citas y locuciones en latín y griego, lejos de acentuar la seriedad y justificar el rigor de su estudio, consiguen el efecto opuesto: muchas veces están de más o aportan poco a la argumentación. De hecho, la procedencia de las citas es engañosa, pues provienen de tratados inexistentes cuyos autores poseen nombres más que sospechosos, como Moncurius Scepticus y su Itinerarium per orbem terrarum factum, por señalar uno entre tantos. Contradictoriamente, es patente el afán por encasillar la filosofía alemana –o, como mínimo, reducir su importancia–, muchas veces tan racional y cuadriculada.

Por otro lado, y como sucede en muchos tratados de alquimia, el narrador se muestra muy explicativo y afable con su lector. Este efecto es también sometido a burla por Machen, quien no solo calca a la perfección esta cercanía, sino que la ridiculiza a base de explicaciones vacuas o mediante aseveraciones que se amparan en la falsa modestia. Incluso, en su intento por no “volverse oscuro”, el narrador utiliza ejemplificaciones excesivamente obvias y pueriles, restándose credibilidad.

En líneas generales, y al margen de que el narrador defiende con tenacidad las cualidades del tabaco, esta Anatomía no deja de ser una verdadera delicia tanto para fumadores como para no fumadores. Cuestionable o no, el caso es que el consumo de este libelo cala más hondo que cualquier cigarro o cigarrillo y, lo que es mejor, nos asegura una prolongada duración.

 

© Reinhard Huamán Mori, del texto.

Publicado en el Diario de Ibiza, 16.IX.2011

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: