RAM: la madurez de los 40

Cubierta de la edición remasterizada de 2012

 

Para muchos como yo uno de los más penosos acontecimientos en la historia de la música fue la separación de los Beatles. De hecho, la expectativa del público por saber qué ocurriría luego acrecentó el morbo y la presión sobre sus integrantes, quienes no tardaron en publicar sus primeros trabajos como solistas. La recepción crítica fue favorable con tres de ellos; no obstante su éxito comercial, hubo cierto descontento con la primera entrega de Paul, titulada simplemente McCartney. Así, al año siguiente salió a la luz un álbum que desde el inicio estuvo marcado por la polémica, la incomprensión y el resentimiento: Ram, de 1971, relanzado hoy en una edición remasterizada.

 

De toda su discografía en solitario, este es el único acreditado a Paul y Linda McCartney, pese a que las intervenciones de esta fueron constantes en los siguientes álbumes del ex Beatle. Este disco le dio a Paul grandes satisfacciones, pero también muchos disgustos: en lo positivo, Ram se posicionó en la primera ubicación en los charts del Reino Unido, mientras que en el mercado estadounidense se mantuvo en el Top Ten durante cinco meses. Inclusive, “Uncle Albert/Admiral Halsey” fue el primer single en ser número uno en EEUU y con él se adjudicó su primer Grammy como solista.

 

Sin embargo, la crítica —e incluso sus ex compañeros de banda— fue muy dura en sus valoraciones. Los matices de los calificativos alternaron entre los más viscerales y los más despectivos. Lo más recordado de aquel entonces fue la mediática querella entre John Lennon y Paul McCartney, quienes hasta se dedicaron canciones y alguna que otra “palabrita” en los siguientes meses.

 

Piensa mal y acertarás

El desgaste de los Beatles fue tremendo, las relaciones personales se vieron demasiado afectadas, llegando incluso a las demandas judiciales y a serios enfrentamientos entre ellos, sobre todo por parte de los dos compositores principales. Esto generó que los ataques sobrepasaran la intimidad del grupo y se vieran luego reflejados en diversos canales, como los medios de comunicación o, como lo hicieran John y Paul, en sus siguientes discos.

 

Se cree que muchas de las canciones de Ram contienen mensajes ocultos y nada agradables contra Lennon y sus antiguos compañeros. Con el paso del tiempo McCartney solo ha reconocido una única alusión a ciertas actitudes de John. Esta se encuentra en el tema inicial “Too Many People”, en el que dice: “Too many people breaching practises / Don’t let them tell you what you wanna be”, aunque honestamente toda la canción puede referirse a ellos.

 

Otros posibles recados se advierten en el tema “3 Legs” o en una de las imágenes de la contracubierta del disco, en la que se ve a dos escarabajos copulando: inigualable metáfora para graficar cómo se sentía McCartney respecto a sus compañeros (de ser verdad los rumores, por supuesto). Este comportamiento no debe resultarnos extraño. Como ejemplo tomemos la letra de “Hey Jude”, dedicada a Julian, primogénito de Lennon, abandonado tras la separación de sus padres. Sin advertirlo demasiado, cantamos: “For well you know that is a fool / Who plays it cool / By making his world a little colder”.

 

La reacción no tardó en llegar, en especial por parte de Lennon, quien arremetió directamente a la yugular de McCartney. Dos de los temas de Imagine fueron escritos contra Paul: “How Do You Sleep” (aquí George Harrison le apoya “casualmente” en las guitarras), en la que le canta: “The only thing you do was Yesterday / And since you’re gone you are Another Day”; así como la mordaz y afiladísima “Crippled Inside”. También es famoso el odio de Lennon por Ram: obsérvese, si no, aquella foto en la que este sujeta a un descomunal cerdo por las orejas, emulando irónicamente a Paul, quien en la cubierta de su álbum aparece cogiendo a un carnero por su cornamenta.Empero, en su momento tuvo el gesto de reconocer que al menos “Eat At Home” le pareció “un tema un tanto agradable” (aunque tratándose de John no se puede estar nunca seguro).

 

Radiografía de un clásico

Honor a la verdad, todo lo anterior resulta secundario, anecdótico, aunque difícil de obviar, pues forma parte de la historia y la leyenda de Ram. El disco es relevante por su solidez musical y por sus precisos y acertados arreglos. La composición que Paul y Linda llevaron a cabo resulta admirable porque en su aparente simplicidad se esconden diversos registros instrumentales y vocales, aligerados siempre por una muy depurada técnica, como escuchamos en “Uncle Albert/Admiral Halsey” o en “Too Many People”.

 

La alternancia en un mismo tema de instrumentos de viento, guitarras acústicas y eléctricas o pianos, sumado a una batería que, lejos de acompañar, acompasa y ordena, es una marca de la casa McCartney. Basta recordar el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band o el Magical Mystery Tour para corroborarlo. Por otro lado, resulta vano encasillar este disco en un solo género, ya que pasa del rock al country o del pop al minimalismo sin forzar el sonido en absoluto.

 

A lo largo de sus cuatro decenios se la ha tenido como una grabación sosa y edulcorada, considerándola aburrida e intrascendente. Nada más erróneo, pues si hay algo que predomina en Ram es su espíritu lúdico y original. Hablamos de un álbum inteligente e imaginativo (campestre y apacible, incluso), cuya estructura es bastante sólida, no presenta altibajos y los cambios de ritmo resultan naturales. Prueba de ello lo tenemos en las canciones “The Back Seat Of My Car” o “3 Legs”.

 

Me es imposible no mencionar “Dear Boy”, “Monkberry Moon Delight” o “Heart of the Country”, en las que la intervención de Linda es de crucial importancia. De los 12 temas que lo conforman, la mitad han sido escritos por el dúo McCartney, lo cual demuestra que el rol de esta va más allá de los coros y del apoyo emocional a su marido. De hecho, ninguno de los posteriores álbumes de Paul (ni siquiera el exitoso Band On The Run) lograría superar el altísimo registro armónico que posee Ram.

 

Inmerecidamente, y a pesar de todas las cualidades señaladas, el destino de este álbum será siempre sobreponerse a la incomprensión, incluso en nuestros días. Existe un colectivo grande entre músicos y críticos quienes orgullosamente piensan que Ram es un precedente de la música indie, aquella deleznable parodia que no es rock ni es nada. Aunque en este caso, Sir Paul McCartney no ha sido quien ha tirado la primera piedra, al menos no esta vez.

 

 

© Reinhard Huamán Mori

Publicado en el Diario de Ibiza, 28.IX.2012

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