Poemas. Pedro Lastra

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(Quillota, Chile, 1932)

 

Balada

 

Perch'i' no spero di tornar giammai,

ballatella, in Toscana

Guido Cavalcanti

 

Pues cada uno tiene su Toscana

A la cual sabe como Cavalcanti

que no regresará,

que busque en su memoria la música

de un álamo en la tarde,

el destello

de una hoja al caer sobre la hierba húmeda,

el pasaje de un pájaro de altura

que atraviesa sin fin la misma nube,

aves música nubes

extraviadas desde hace mucho tiempo

allá lejos

en región de penumbra o desdicha.

 

 

 

Meditación de Teseo

 

Si las islas que están ahí se unieran

por una vez, si el cielo

que tú miras pasar

fuera el mismo

por una vez,

si el Minotauro fuera por una vez el ángel

que tú llamas en sueños,

bastaría tu nombre y no habría palabras.

 

 

 

Reivindicación del astrolabio

 

El astrolabio ha caído en desuso

y hoy todos celebran la eficacia

de los instrumentos modernos.

Yo sostengo que se trata de un error lamentable

en el que los antiguos no cayeron jamás

(el sol era un pretexto).

Aunque no lo dijeran

no ignoraban

que el astrolabio mide la altura del amor,

de las estrellas

que su poder instala en el espacio.

 

 

 

Mester de perrería

 

Asiduo de mí mismo sobrevivo

encerrado con llave y cerradura,

negando como Pedro la figura

que más me abruma cuanto más la esquivo.

 

Busco sobrellevarla y hasta escribo

la agilidad del agua que me apura

la vida como el mar (la matadura

de la luna y del sol al rojo vivo).

 

Escribo los ladridos a la luna

y al mar y al sol y a otros elementos,

o exalto el modo de las perrerías

 

con que la noche me ha embarcado en una

palabrera piragua de lamentos

por ella y mis trabajos y mis días.

 

 

 

Nostradamus

 

El futuro no es lo que vendrá

(de eso sabemos más de lo que él mismo cree)

el futuro es la ausencia

que seremos tú y yo

la ausencia que ya somos

este vacío

que ahora mismo se empecina en nosotros.

 

 

 

El azar

 

¿Y si hubiera nacido en otra parte,

en el Perú, en Praga, por ejemplo

(ya que amo esos lugares)

serías aquel nombre, la figura que eres

creada paso a paso

en estas calles tristes de Santiago,

existirías tú,

persistiría

la presencia que soy, la que me has dado?

 

 

 

Con letras indecisas

 

Omar Cáceres dice

que escribió su poema

con letras indecisas.

Muchos años después

yo leo en otro mundo

su afilado decir

de la desolación,

cuando escuchaba afuera

la raudal despedida

del auriga nocturno.

Y esa voz me recuerda

los días por venir:

ellos serán ovejas

en la boca del lobo

que las está esperando

sin memoria ni encono,

simulando dormir

en otras vecindades.

 

 

 

Adagio

 

¿Cómo llegué hasta aquí?

Veo muertos

que alimentan la lluvia:

es su trabajo.

Solo yo ignoro el mío en este valle

de arenas corrosivas

que el agua lleva y trae

lentamente,

y destruyen la casa

en donde sigo inmóvil

escuchando

el rumor de allá afuera:

no me deja dormir,

tampoco recordar

o saber

cómo llegué hasta aquí,

cómo puedo salir.

 

 

 

© Pedro Lastra, de los poemas.

 

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