Julio Ramón Ribeyro. Dichos de Luder

ribeyro

(Lima, 1929 – 1994)

 

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—Una cualidad que te envidiamos es haber logrado siempre evitar las discusiones —le dicen a Luder.

—No veo por qué. Entrar en una discusión es admitir por anticipado que tu contrincante puede tener la razón.

 

 

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—Es curioso —dice Luder—. En el fondo de los ojos de las personas extremadamente bellas hay siempre un remanente de imbecilidad.

 

 

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—Un libro magistral —dice Luder— puede ser un agregado de frases banales, del mismo modo que con una sucesión de frases geniales no se hace un libro magistral. En el arte literario, curiosamente, el todo no es la suma de las partes.

 

 

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—Grandes artistas son los que dan origen a una escuela —dice Luder—. Pero prefiero a los que desalientan con su obra toda tentativa de imitación.

 

 

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Encuentran a Luder abatido ante una revista abierta.

—¡Dicen aquí que mi estilo se acerca a la perfección!

—¿Y eso te molesta?

—¡Naturalmente! El gran arte consiste no en el perfeccionamiento de un estilo, sino en la irrupción de un nuevo estilo.

 

 

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Le muestran un artículo en el que se habla de todos los escritores de su generación menos de él.

—Me libré de la redada —dice Luder.

 

 

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—Hay tantas universidades ahora —dice Luder— que en ellas se distribuye más la ignorancia que el conocimiento. Los educadores olvidan que el saber es como la riqueza: mientras más se reparte, menos le toca a uno.

 

 

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—Literatura es impostura —dice Luder—. Por algo riman.

 

 

 

© herederos de Julio Ramón Ribeyro

de Dichos de Luder. Jaime Campodónico Editor. Lima. 1992.

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