Leo Lobos. Archipiélago

 

Cine Jodorowsky

 

Aquí estoy en el cine Jodorowsky

la función ha comenzado en total oscuridad

soy

un topo

el ladrón del arcoíris

la santa sangre

el desierto del norte

y

la ciudad de Tocopilla

soy

también.

 

La música va

cual terremoto

y el cine

entero

se

conmueve

 

 

 

 

Paul Bowles

 

La hegemonía sin sentido de lo involuntario

 

Sin una idea en la cabeza escuchando el monólogo sin sentido del viento

 

El viento se deslizaba en su cabeza como en una habitación

 

apagando la frágil llama de una idea que se estaba formando en la oscuridad

 

 

La arena corría por la tierra llana y negra como un arroyo de agua clara

 

 

 

 

William Burroughs

 

Los poetas nos esfumaremos en anocheceres de luciérnagas

viviremos en una luz al final del último y mayor de los sueños humanos

 

Igual que los marinos del viejo continente vislumbraron una tierra redonda

Los peregrinos soñamos relámpagos de regiones más allá de la muerte

Abiertas a todo el que este dispuesto a dar un paso hacia lo desconocido

Como del agua a la tierra

De la palabra al silencio

Del tiempo al espacio

 

Nos haremos menos materiales

En eso consiste el arte con los ojos bien abiertos

Y aportar al desarrollo de los órganos necesarios para la vida en el espacio

 

Que peligroso es vivir amigo mío

Pocos sobreviven

Pero no rehuiremos el peligro cuando tenemos

un universo por ganar y nada por perder

 

 

 

 

Ingmar Bergman

 

“el talento se forja en la soledad

el carácter en el bullicio”

Goethe

Los tejados están blancos

nieve cae lentamente

un reloj da alguna hora

tal vez duerma

quizás solo haya dado el corto paso

de la realidad reconocida a la otra realidad

cierro los ojos

creo que cierro los ojos

hay alguien en la habitación

soy yo de pie contemplándome a mí mismo

sentado en el sillón contemplándome

de pie sobre la alfombra

 

Es el punto final, no hay regreso

el miedo realiza lo temido

Ingmar Bergman

quedó petrificado de pena

 

 

 © Leo Lobos, del texto y las imágenes

 

 

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Leo Lobos. 8 poemas

Santiago de Chile, 1966

Soy sirio. ¿Qué te asombra, extranjero, si el

mundo es la patria en que vivimos todos, paridos por el caos?

Meleagro de Gádara, 100 antes de Cristo.


.

Urban Night life

.

Salimos de ahí disparados a seguir girando

por el lado oscuro de la ciudad

un grupo de rastas fuma en las afueras

de un local nocturno donde esta noche toca un demonio,

quiero irme, aunque el aroma de tranquilidad que aquí se respira me retiene, comemos verduras cocidas que ellos venden bajo el pórtico de un rascacielos donde nos refugiamos de la lluvia. Uno de ellos recorta fotografías de revistas y pinta los marcos donde las expone sobre

un pedestal – maleta, otro, dibuja en un enorme block a grandes trazos innumerables imágenes difusas.

.

Quemamos la antigua imagen que teníamos de ellos y de paso

las nuestras se hacen cenizas

que el viento

lleva.

.

New York, Estados Unidos, 1999.

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Nieve – uno

Para ver Nieve en la noche

Debes cerrar tus ojos

En su transparencia

Radiante

Verás entonces

Con los ojos cerrados

Una

Vez más

Nieve dentro de ti

.

.

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Los vagabundos del karma

El cielo es blanco como el suelo blanco

Ciegos e invisibles vamos

En esta marcha

Para no olvidar en nosotros

El recuerdo de nosotros que se borra insistente

¿cambiará esta luna?

.

Santiago de Chile, 2007.

.

.

.

Silencioso dentro de la noche

.

“Ser como o rio que deflui

silencioso dentro da noite”

Manuel Bandeira

.

Fluir, leve andar

descalzo inflar lentamente los pulmones

pesar cada paso sentir

cada instante entrar

silencioso dentro

de la noche

como sí ella

fueras

 Marnay-sur-Seine, Francia, 2002.

.

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Una secreta forma

.

las palabras como el río en la arena

se entierran en la arena

Roberto Matta

.

El automóvil esta poseído por la fuerza

de los animales que le habitan

como un carruaje tirado por caballos

sobre piedras húmedas de un pasado verano

Río de Janeiro aparece de repente como

la secreta forma que el Atlántico

deja entrever desde sus colinas de azúcar:

ballenas a la distancia algo

comunican a nuestra humanidad sorda

y cegadas por el sol preparan su próximo vuelo

caen ellas entonces una vez más como

lo han hecho desde hace siglos

caen ellas en las profundidades entonces

caen ellas y crecen en su liquido amniótico.

.

São Paulo, Brasil, 2004.

.

.

.

Temor

.

La mejor parte es sentirse vivo pintando y la peor es necesitar hacer pinturas para sentirse vivo

Geoffrey Lawrence

.

Reverencia emocionada

cuando todo

deje

de

importar

cuando todo este oscuro

cuando todo este perdido

.

Que la musa te toque con sus

dedos la espalda

y te empuje al camino

.

Que la frialdad de las ciudades

que la rosa de la nada

que el fango inmóvil

que la arena movediza del desierto

no borre la tristeza de tinta

que ha de alcanzar el agua

.

Y sea aire movido por los labios

una

vez

más

.

San Pedro de Atacama, Chile, 2009.

.

.

.

Buscando luces en la ciudad luz

.

A Paz Carvajal y a la tan necesaria Paz para este mundo y el otro.

.

Busca que busca

la luz de la palabra cruzando

ríos y lagos

mares y montañas internándose en

ciudades laberintos actuales bosques

sumergidos desde Santiago a Boston desde

Nueva York a París, París, París y en este

bosque blanco que, otra cosa, la misma cosa

la veo parada ahí

en la calle

pensando quizás en el eco

de las aguas entre la multitud y los autos veloces

buscando la luz, buscando las luces de una piel

que nadie podrá herir

mientras perdidos transeúntes

le preguntan

por dónde

por qué camino

por qué lugar se entra

se sale del espejo

donde a ratos logran escuchar a un triste Lewis Carroll

llorar por una niña llamada

Alicia

atrapada por

él

en

una

historia

paradojal

.

Marnay-sur-Seine, Francia, 2002.

.

.

.

Perdidos en La Habana

.

Se puede ver a lo largo de Cuba verdes

o rojos o amarillos descascarándose con el

agua y el sol, verdaderos paisajes de estos

tiempos de guerra

.

Después de tres botellas de ron

ella lloraba en el lobby

del Hotel Capri, mientras le leía poemas que no eran míos,

.

Hablaba de las playas a las que llegó

en motocicleta, cuando aún el sol brillaba

los cubanos son niños que lo miran todo decía

.

Otro él, aparece desde el centro del salón y necesito

más de un segundo para

reconocerle

me acerco y me cuenta de mujeres, palacios de salsa,

de bailes mágicos

no hay, pienso

no existe una isla

sin orillas…

No quiero habanos

no tengo dólares

mejor será

desaparecer antes que la noche

.

El Vedado, La Habana, Cuba, 1995.

.

.

© Leo Lobos