Yulino Dávila. ulmaria o ichu (goce del ermitaño)

Yul 3 a 75

(YD – Perú)

 

 

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© Yulino Dávila, del poema.

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Óscar Málaga. HERIDAS

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UN HOMBRE CRUZA LA CALLE

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Dios se ha ido.

El poeta es un mentiroso

No hay otro lugar.

Morir o volverse loco

La oferta de los días.

Nunca seré un río.

Suicida Central Nuclear.

Nunca dos planetas,

Como uno.

Orgullosa

Bolsa de basura

Que aspira

Ser una orgullosa

Y única

Bolsa de basura.

Sagrado turista

Narrando la ciudad

Anteojos ahumados.

Nuunca una orquesta.

Un hombre gris

Millones de abejas asesinas

Fanático degollador de palomas.

Sniper desde la mesa de un McDonald’s

Nada de que enorgullecerse.

Así son las cosas.

Me mudaré.

Demasiado tiempo

Me he disfrazado de ángel.

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UN HOMBRE SONRÍE

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Nada sé de tu voz……………………………….El eco nos devuelve

Nadie escucha la poesía………………………..Un lugar en la historia.

Luz negra danzando en tus pupilas.…………..Amo mi corazón.

Tu rostro de cristal, la tristeza………………….Danzando sobre tu nombre

De marfil de tus sueños…………………………Tu cuerpo se agrieta

Es otro siglo. Un ave nocturna…………………Es un laberinto, un poema

Construye la melancolía.……………………….Donde no existe dios.

Sombra ciega……………………………………Dios se ha ido. El poeta

Conquistaré el infierno………………………….Es un mentiroso.

Hemos olvidado…………………………………Me pregunto:

Lo que es importante…………………………. .¿Alguna vez hubo poesía?

Incluso la poesía:………………………….. …..Danzamos y nos aturdimos

Un tren detenido…………………………… …..En la sombra de una flecha

Sin balas doradas………………………….. ….La belleza es un trazo rápido

Estacionado y perdido………………………….Que no tiene muerte.

En un país extranjero.…………………………..Ya desaparece la neblina

Beso tus labios…………………………………..Dios se ha ido.

Sellamos un exilio……………………………….Es un día resplandeciente.

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UN HOMBRE MIRA AL CIELO

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El universo………………………………………El destino de su vuelo. Una

Se desmorona.…………………………………Muchacha secreta. Su vientre

No hay nombres………………………………..Fresco como un diamante

Para poner a las calles.…………………   …..Todo mi destino.

Somos amables………………………………..Ofréceme una bandada

Con los extraños……………………………….De cuervos buscando regocijo.

Nos desnudamos………………………………Salgo de un sueño.

Con la delicadeza………………………………No es la muerte

De la locura.…………………………………….Es una herida. Al siglo

El asesinato es un arte……………….. ………Le he robado un crimen

Que hemos frecuentado.…………………. ….El resplandor de un campo de trigo.

Nadie derramó una lágrima.…………….  …..Cuatro balas amargas

Nadie derramará una lágrima…………….. …Para entrar en la oscuridad

Al sorprender en su memoria…………………Una sinfonía verde.

Este poema que yace.…………………………Una danza maníaca y solitaria

El siglo está agotado…………………………..Nada quiero olvidar

Padre de su agonía,……………………………Nada puedo conquistar

Aún las aves desconocen……………………..Estoy lleno de gloria.

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UN HOMBRE DETENIDO EN MITAD DE LA CALLE

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Nada más imaginarte.

Y no sé qué es la realidad.

El cielo está enfermo. Surge

Del pasado como una sospecha.

He estado solo mucho tiempo.

El cielo no se diferencia

De las otras sombras.

Busco un héroe

Para empezar a recordar.

Los fantasmas se toman un descanso.

Todos queremos descansar.

Es necesario descansar.

Aún sea la última gota de ternura

Danzando en el acantilado.

Cuando despierte

Volveré a ser un cisne

Arrugado en una cama vacía.

Arrastrado por el universo

Mis ataques de pánico,

Mis camas desoladas

Mis Trampolines vacíos.

Miríadas de cuervos caen,

Irremediablemente,

En el infierno del lienzo

Está cargado

Con cuatro balas doradas.

Llenan de desesperación el cielo.

Ha visto su fantasma.

Su música

Su deseo.

En sus balas doradas.

Que explosionan

En su cuerpo de colores

Nada más imaginarte

Y no hay otro lugar.

Hundirnos en ese océano sagrado

Donde danzan eternas

Miríadas de estrellas azules.

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© Óscar Málaga, de los poemas.

© Lucila Walqui, de la fotografía.

Tomado de La salvaje melodía del aire. Auqui. 2014.

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Rodolfo Hinostroza. Toda la poesía

La familia Hinostroza

La familia Hinostroza

Después de la publicación de Consejero del lobo, en 1965, y Contra Natura, en 1971, la poesía de Rodolfo Hinostroza mantuvo un largo silencio, salvo esporádicas apariciones en revistas durante los años que siguieron. Pese a que estos libros le valieron a su autor el reconocimiento internacional, ya que gracias a Contra Natura obtuvo el premio Maldoror de Poesía, convocado por Seix Barral, fue poco comprensible que Hinostroza dejara pasar más de tres decenios sin publicar un poemario.

Así, en 2005, Hinostroza sorprendió a propios y extraños con una nueva colección de poesía: Memorial de Casa Grande, y al año siguiente Nudo Borromeo y otros poemas, libros que, junto con sus antecesores, encontramos ahora reunidos en Poesía completa, edición a cargo de Fernando de Diego, profesor de la Universidad de Ottawa y uno de los principales estudiosos de la poesía del peruano.

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Genealogía del Lobo

Si bien Consejero del lobo y Contra Natura fueron reeditados con algunos poemas inéditos o poco conocidos en 2003 y 2002, respectivamente, la crítica aún esperaba un nuevo pronunciamiento del poeta. Así, en 2005, Hinostroza rompe este mutismo de 34 años al publicar Memorial de Casa Grande, libro que no solo muestra un distanciamiento cronológico frente a sus antecesores, sino también en lo concerniente a la estructura y ritmo de los poemas.

En Memorial apreciamos que la versificación épica y potente, tan característica del autor, son dejados de lado para dar paso a un verso narrativo, mucho más coloquial y popular, producto de la incursión novelística del poeta. Nos encontramos, entonces, con un lenguaje desprovisto del hermetismo de sus anteriores libros, sin la excesiva carga metafórica y sin la inclusión de referencias eruditas y astrológicas. La línea temática del libro son las diferentes generaciones de la familia Hinostroza desde su alejamiento de Huaraz, capital del departamento de Ancash, al norte de Lima, y su nueva, pero difícil, vida en la capital peruana.

Cada uno de los poemas nos retratan una Lima de principios de siglo XX, con sus callejones y el criollismo propios de los barrios capitalinos, así como las peripecias y vicisitudes de los familiares de la voz poética, quienes, lenta y paulatinamente, van perdiendo su identidad provinciana. Esto sucede como consecuencia de la migración y del terremoto que asoló Ancash, destruyendo Casa Grande y con ella los recuerdos y las raíces familiares, provocando el olvido de sus tradiciones: “Casa Grande se derrumbó hasta los cimientos / en el terremoto del ’70, / que provocó 70.000 víctimas en Huaraz: / (…) / El apacible Huaraz de mis abuelos / desapareció, con sus antiguos fastos, / sus fondos, sus casonas, sus saraos, / sus añosas familias, sus costumbres”.

De una manera directa, los poemas de Memorial pueden leerse como fiel reflejo de las oleadas migratorias del campo a la ciudad que cambiaron por completo la fisonomía de Lima, tanto geográfica como económicamente. Muchas de las familias provincianas llegaban la mayor de las veces sin respaldo económico alguno, haciendo de su estadía en la capital una lucha por la diaria supervivencia. Así lo comprobamos en “Los tíos de Huaraz”, primer poema del libro: “Hasta que vino la debacle, / y mis abuelos tuvieron que dejar Casa Grande, / y Huaraz, para instalarse en Lima en 1922 / con sus 11 hijos / porque le habían prometido a Isidro / una senaduría por Ancash / que nunca se concretó puedes estar seguro / porque a los misios les dan siempre la espalda / en la fría Capital.”

Cubierta de Poesía completa (Visor, 2008)

Cubierta de Poesía completa (Visor, 2008)

Sin embargo, en cada poema, a pesar de las adversidades, nos damos cuenta de la fortaleza y de la unión familiar vehementes en su lucha por abandonar el sustrato marginal que su condición socioeconómica les adjudicaba: “En el infierno de Lima ya instalados / los 11 hermanos fueron solidarios / en la pobreza, y se dieron la mano / cada vez que pudieron / creían que ‘la unión hace la fuerza’ / y siempre trabajaron y vivieron en mancha / y donde iba uno, iban todos los tíos”.

El abuso y el maltrato hacia la mujer es otro de los temas abordados en los poemas de Hinostroza. Este mal endémico, tan arraigado en gran parte de la población masculina latinoamericana, es retratado sin censura en dos ocasiones distintas. En “Las bodas de tía Luchita”, Lucía, la abuela de la voz poética, se encontraba consagrada a Dios, pero tuvo que dejar los hábitos para contraer matrimonio con uno de los principales acreedores de Augusto Ruiz-Huidobro, su padrastro, quien además de ser ludópata era alcohólico: “Y esta fue la primera mano que Augusto ganó, / y que Lucía perdió, / y la sacaron del convento a los 18 años / sin permitirle que se ordene de monja, / directamente de la celda, al Tálamo / Nupcial. Salió deshecha en lágrimas / pero valiente frente a su destino / y además convertida en experta cocinera.”

En “Los tíos de Huaraz”, la tía Berta y sus hijos son víctimas de la violencia por parte de su marido, quienes luego de muchos años de maltratos y una vez mayores, le devolvieron la paliza a su progenitor: “A Berta el marido Miguel le pegaba a la mala. / Le pegaba con el puño cerrado, como a hombre, / hasta desfigurarle el rostro a puñetazos / con zapatos blanquinegros de caniche la pateaba, / con hebilla de correa le pegaba, con encono la pisaba, / ante sus 8 hijos aterrados que recibían parte de violencia / (…) / Hasta que los hijos ya crecidos / un día lo esperaron en la esquina / y le rompieron el alma a cabezazos, / puñetes y patadas / y lo mandaron al hospital del Seguro Social / con varios huesos rotos y sin dientes”.

Asimismo, los poemas también nos retratan el progreso económico a base de mucho esfuerzo y ayuda común de los Hinostroza. De ser una familia emigrante y pobre, pasan a formar parte no solo de la clase media limeña, sino también se convierten en simples y comunes capitalinos, atrapados en la despersonalización y la frialdad con que tratan las grandes urbes a sus ciudadanos: “Los Hinostroza de Huaraz nos hemos pues fundido / en el ancho río de la Clase Media / que nos abrió los brazos generosamente, / como a todos los desamparados de este mundo, / los que vienen de abajo y los que caen de arriba, / y nos perdimos en el anonimato / caótico de la ciudad de Lima / con sus 8 millones de habitantes.”

De este modo, Memorial de Casa Grande nos ofrece la historia de las generaciones de la familia Hinostroza, nos habla de la muerte y de la vida, como sucede en el último poema, “Con el sol en los órganos”, quizás el mejor del libro. En él se esgrime una reflexión sobre el genoma humano y el destino de la humanidad, en un tono dramático como en todo el libro, ya que este nuevo lenguaje de Hinostroza es aún capaz de emocionar y conmover a los lectores: “La vida siempre es más: sus estrategias / son más inteligentes que la muerte / ‘Que con callado pie todo lo iguala’”.

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Lost and found

En 2006, Rodolfo Hinostroza vuelve a sorprendernos con un nuevo título: Nudo Borromeo y otros poemas. Este libro reúne antiguos escritos fechados en diferentes épocas de la vida del autor que fueron publicados en varias antologías y revistas. Sin embargo, no todos los textos de esa edición se encuentran en Poesía completa, ya que faltan importantes poemas como “Canción de la inglesa” o “Rito de purificación”, este último seleccionado por el antólogo Leonidas Cevallos en Los nuevos, de 1967.

Según la psicología lacaniana, el término “nudo borromeo” hace referencia al enlace conformado por tres aros unidos entre sí, que representan los tres registros psíquicos del ser: lo real, lo imaginario y lo simbólico. Partiendo de este concepto, Hinostroza, cuya obra ha estado siempre influenciada por el psicoanálisis, compone “Nudo Borromeo”, en septiembre de 1980, poema en el que se advierte la eterna pugna del sujeto por aprehender la realidad. Esto es posible únicamente gracias a la escritura del poema, que va más allá de la ilusoria realidad cotidiana: “El sentido de la experiencia debe encontrarse allí / Y yo debo entonces perseverar en el poema / El Otro que yo he sido el Otro que estoy siendo / me debe ser designado en el poema”. En esta composición de largo aliento, la voz poética no tiene certeza de nada, todo se muestra dudoso y sospechoso: “Más acá del Edén donde no hay luz ni noche / Sino incredulidad en cada gesto / Como quien sobrevive sin saberlo / Y hay un valle que cierra el horizonte / Un río que la brisa acerca / Y una mujer desnuda en la terraza / Tomando el sol / Nada es real salvo Lo Real”.

Por otro lado, Poesía completa recoge aquellos poemas que formaron parte de diversos proyectos truncos del poeta. Tenemos, por ejemplo, “La Papisa exaltada”, “El Colgado”, “El Papa en los rompeolas” y “Rueda de la Fortuna”, pertenecientes a Tarot, libro que Hinostroza extravió en Francia. Además, se incluyen los relatos poéticos, escritos en la década del 60, antes de la publicación de Contra Natura, como “Relato de Odiseo” y “Relato de Otelo”. Asimismo, figuran en esta edición de Visor los poemas sueltos “Crónica”, “Paisaje con infante”, “El que regresa”, “Escena prima”, “Adolescente que despierta”, “Con una camioneta llena de chicos somnolientos” o “Para llegar a Nazca”, entre otros.

En suma, cada una de las composiciones recogidas en Poesía completa sirve al lector para hacerse una mejor idea del derrotero poético de Hinostroza, uno de los poetas vivos más importantes de Occidente. Así, tras un escueto prólogo de Fernando de Diego, podemos deleitarnos con la poesía del peruano, repasando los diversos registros escriturales que nos ofrece su obra: desde Consejero del lobo, con su discurso rebelde e idealista ante la crisis de los misiles en Cuba; pasando por Contra Natura y el desencanto ante el fracaso de la revolución y el derrumbe de las utopías sociales y políticas; hasta el autobiográfico y laudatorio Memorial de Casa Grande que, creemos, no será el último aullido de Rodolfo Hinostroza.

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Fotografía: Archivo Caretas

Texto: Reinhard Huamán Mori

Publicado en Guaraguao, Nº 28. Barcelona, verano 2008

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Renato Gómez. Poemas

Renato Gómez (Lima, 1977)

Renato Gómez (Lima, 1977)

 

 

Tu ano es el centro de una religión difusa. De mi ano tu mayor instinto,

un chorro marrón de masa que ya no palpita. Si no fueran heces tal vez

cúmulos de sangre y semen, consumidos bultos que encarno acaso;

devenir el invasor de mi propia sangre, el miembro invertido que jamás opera.

Si encontrara este dolor una extensión de carne a su costado abierto.

Si diera a este dolor el sentido secreto del sueño santo, la natividad y el rito,

sometido a encontrar a Dios al temblor de tus rodillas.

 

 

Y si me saliera en forma de pene y volviera a entrar

y salirme por la boca mientras eyaculo, cuánta similitud entre

la materia gris y mi caca. No sin embargo, cuánta similitud

entre la materia gris y mis intestinos. Pero cuál es el estómago

del cerebro; ahora hay un ente blando ajustado a tu cintura,

una constante flexión de masa que repica como yegua.

A duras penas sigues siendo la ingestión del día,

la prieta faz de luz que ya no rebota.

Eres una bestia, la bestia pura.

 

 

Al roce gotea transparente.

Se inflama mientras quisiera ser vagina.

Abre más y más la boca hasta partirse un instante

sin dejar de ser glande pero vagina.

El resto de un conocimiento vano coagula

en tu frente, antecede al roce pero un día radiante,

celeste, tu mierda vencerá la gravedad y Dios tragará

su propia caca, brotada de mi frondoso culo.

 

 

Pero qué padece tu raza que no la mía

si yo también sudo y cobijo liendres,

si me sale caca y mi moco compite

con el tuyo al borde de las mismas junturas.

Pero qué padece tu raza que no la mía

si tu piel se quiebra y destiñe el resto,

apesta a desprestigio y victoria paria.

De otra parte encima mío peores traumas configuran.

 

 

Que con esfuerzo te sea Jesús

y logres alzarte sobre el resto

en un latido ancho de caca dorada.

Nacido en la paria, qué grado de iluminación

te será necesario; resta una falta de carácter en las heces.

De mi primera boca ya no queda rastro,

así yo incontrastable a elemento e inerte

pero mutuo es el goce solo si tú me engendras

el asco perpetuo por todo lo que empujas a tu cuerpo

por todo lo que atreve a mecerse en tu cuerpo.

Llego a creer que la vida se aquieta cuando respiras.

Volverás en bestia pura que jamás podrá rendirse,

y ya no volveremos a alzarnos,

y ya no quedaremos nosotros.

 

 

Dios es un amor en el bajo vientre.

Nos crece ancho, embrutece y toca.

Nódulos y centellas rellenan su boca,

no deja grumos. Su cada orificio confina

un jadeo que nos reúne por cada fragmento

de piel, desde cada milímetro de pelo. Como

si viviéramos en una curva inabarcable

y al filo de esta nalga hubiera

un punto inquieto de luz y este punto fuera

de luz pero luz de caca, vetado al riesgo de todo

lenguaje, su impecable marcha contra lo que

quieres hacer tuyo, ser la primera extensión

de grasa que se recompone.

Una fe incapaz de sostenerme oscila

en tu lengua. Lo que esta toca vuelve

nueva extremidad. Inhalas

y tu pensamiento se extiende

por la falanges y falangetas

hasta suceder en otra dimensión

como un aleteo que se extingue.

 

 

EL RESTO NO FUE PERFECTO

 

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AMARANTH NYZ [Santiváñez inédito]

Roger Santiváñez (Piura, 1956)

Roger Santiváñez (Piura, 1956)

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1
Viaje mar incomprendido ade
Mán de la garza salpicada por
Doquiera quiso apropiarse de

……………La rosa

En la lejana espalda de su amor
Remoto reino equiparado a un
Corazón vuelve mar con brisa

Salerosa transparenta fluído mag
Nético noble dominio callado en
El desierto sechurano expresa

Nítido fantasma no hay ninguna
Sobradera o ladrido ‘e perro-lobo
En la distancia sólo tu fragancia

Sutil salina me repone el ama
Dor callejero extraviado en lan
Das cinerarias o dormita el ere

Mita coronado su placer de

…………….Insana flor
.

2
Fugar fugazzis hasta la vieja estación
Destilado en su estilo el amanecer
Peces de la corriente más oscura

Sobrexplotación mineral arrastra
Lavaderos chinos ahogándose en
La nieve con música finita su silencio

Terrazas esparcidas por el último
Respiro de un chilalo apurando la
Sonrisa que conquista la canción

………….Detenida de tu rosa

Caligrafía líquida a la fresa de una
Boca destinada que te priva del
Suicidio & se prende del aire im

Posible en las falanges disecadas
Hay un ánima viva recordándote
Rotos rotten esperados el azul lado

…………………De los Hados
.

3
Hay una flor melancólica cuyo nombre
Ignoramos atravesada pleamar barrunta
Horizontes helados copia de unos labios

Escondite anaranjado cardinals & chi
Lalos frutos sobrevuelan la planicie
De agua suculenta interminable ar

Teria artística me sume en la tristessa
Muchedumbre de aullidos finos que el
Atardecer desciende como falda de

Una chica estallando en mil colores
Pasión blanda oh cerrojos en ruptura
Se duermen sobre almohadones signos

Radiantes filamentos mercuriales
Ciervos diagonales cruzando la auto
Pista patos silvestres se disuelven en

…………………….El cielo ascensor

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Autor: Roger Santiváñez
Fotografía: Kathy Kangas

Santiváñez neobarroso

Cubierta de Labranda [Lima, 2008]

Cubierta de Labranda (Lima, 2008)

Entre los principales rasgos que presenta la estética neobarrosa destaca su compleja armazón sintáctica, orientada a la búsqueda de una particular musicalidad en base a la anexión sonora de vocablos, en el que esencialmente predomina el sentido fonético del verso sobre la significación lógica y semántica. Si bien esta poesía plantea una lectura artificiosa e intelectual, cabe señalar que algunos de sus mejores representantes han podido trascender aquella sesuda frigidez, como José Lezama Lima, Néstor Perlongher o José Kozer. Entre estos autores, es preciso mencionar al piurano Roger Santiváñez, cuyo último poemario, Labranda, privilegia el aspecto musical de la palabra, característica que observamos también en su anterior entrega, Eucaristía, de 2004.

Estructurada en cuatro secciones, de acuerdo a las estaciones del año, la publicación toca diversas temáticas ya clásicas de la poesía universal: el amor, la muerte, la historia, el erotismo o la identidad. Sin embargo, lo que singulariza a Labranda es la manera de asociar los vocablos, obedeciendo a una correlación rítmica. Por ejemplo, en el poema que titula el libro encontramos: “Retornas sur los sures / Soñados leche azur zurita / Azul solita en tu blue-jean”; y también: “Entreluces luces rosada rosa lozana”. Asimismo, en «Piscina Roberts» leemos: “Increado sol cercado por la / Nube callada canta ligero / Venero venerado en su solo / Esplendor infinito danzak rock”.

Nos damos cuenta, entonces, que las palabras se suceden como olas en constante movimiento, sin restringirse solo al uso de expresiones castellanas, sino que van más allá de los límites para encontrar la precisa musicalidad que exige el poema. Así tenemos: “Blanco irisado manto cubre la ubre / Del mundo umbría umbrella de la / Mía sorella en el solsticio agonizante” («Inter Densas»); o “Estrellas yendo más lejos levemente / Hacia tumba jatun-runa running / Pura por su corazón serrano sana” («Piurensis Solis»).

Quizás este método asociativo se adecua mejor a la temática erótica presente en los poemas de Santiváñez. De este modo, la sensualidad es abordada sin delicadezas ni eufemismos, siendo consecuente con su propia poética neobarrosa: directa, aleatoria y mestiza. Esto nos dice «Myrtho»: “Innombrada alegría juego corporal / Ancestro de divina playa griega / Relucen cintura & pechos abrazados // Sensual movilidad en la superficie / Jamás quieta parpadeo permanente / Es eterna en la sombra desta luz”. A su vez, «Causas amorosas» señala: “Furtivos penetrantes hilados al gemido // Sus pantorrillas divinas alzan amaneceres / En la penumbra dorada de su perfecta pose / Un silencio azul atmósfera el recinto ardiente”.

Por momentos, el lenguaje recurre a ciertos coloquialismos para restarle retoricismos a sus versos: “Seco de chabelo sigue a la fragancia / De un pleamar amado surco o rica / Papa abierta suculenta al amanecer // Se viene solita sin cachársela / Estela vela en el velorio del amor” («Piurensis Solis»). Así como: “Al soñar mi suave arrechura / Sus formas se suceden dulce oleaje / Se abren broches pernoctando / Muchachas palteadas por las puras”; además de: “O umbral tibio pezón dispuesto // En tu frágil renacer sobre concha / De su madre oh velos transparentes / Súbita ya está en todas las corolas” («Almost olmos»).

Cubierta de Eucaristía (Buenos Aires, 2004)

Cubierta de Eucaristía (Buenos Aires, 2004)

Uno de los recursos de Santiváñez es el uso de encabalgamientos como procedimiento para reforzar la musicalidad que se teje en sus poemas. Esto lo advertimos en algunos de ellos, como sucede en «Modesto garage»: “Nos fuimos al colegio uno tras otro / Las pocas flores augustas son / Rieron en la vasta tierra // Sumergida precoz iluminación / De la señal ingrávida pre / Fijada por tu ceño circunspecto”. Otras veces, el autor divide los vocablos de forma adrede para buscar más asociaciones rítmicas. Prueba de ello lo tenemos en los siguientes versos: “Sobre muslos invisibles albor / De la próxima estación entriste / Cida que ni el sida infecta la / Dicha inesperada solitaria rara” («Piscina Roberts»); “De Venus la canción de Shocking Blue / Ey Mom -habla la brisa encaballán / Dose de pronto en los rizos de // Perfecta angustia levantada anguila” («Myrtho»).

El riesgo del libro se encuentra, entonces, en la tensión y en el encadenamiento de cada verso, valiéndose principalmente de una pauta musical que muchas veces va en contra de los formalismos sintácticos y gramaticales. De esta manera, el autor deja que sus poemas surjan por libre asociación, alejándose del coloquialismo característico de sus primeros libros y sus andares por Hora Zero y Kloaca. Así nos lo confiesa en «Inter Densas», uno de los mejores poemas del conjunto: “Pared de gravedad sonora que cae // Va cayendo suavecito para reventar / Blanco tapiz cual encaje en / Supremo intento capta mi lenguaje”.


Autor: Reinhard Huamán Mori
Barcelona, 24 de noviembre de 2008

Poemas. Rossella di Paolo

Rossella di Paolo

Rossella di Paolo

 

Cuadrivio

¿oyes ese ruido?
son ellos
ellos que no dejan de llegar interminables
por los cuatro costados
ojo descolgado   babas   el pie en el aire
y el ruido feroz que salta de sus manos
y los envuelve como fuego
puertas cerradas    ventanas cerradas   nadie en la calle
son la cohorte de los apestados   los mendicantes
los que hacen sonar entre sus dedos
poemas de amor no atendido
tablillas de San Lázaro

 

 
Limbo

Un día puse una piedra encima de tu nombre
y me dije: iré cantando hasta mi casa.
Y canté
como una loca sobre sus piernas fuertes
como río loco canté.
Hasta que el canto empezó a hacerse agüita rala
(ni para regar guisantes)
y entre paso y paso
se me fue perdiendo un pie.
No acierto a ver el tejado de mi casa ni el árbol
más alto
¿será que me dejé el corazón bajo la piedra?
¿mi tonto corazón junto a tu nombre?

Sé que ya no llegaré a mi casa.
Sé que tampoco puedo volver.

 

 
Amor de verdura

El rey tiene barbas amarillas como los choclos
y una risa apretujada como los choclos
y tiernas sábanas verdes como los choclos
ah, y a mí cómo me gusta, como los choclos, el rey.

 

 
Loca de basural

Soy la loca que revuelve en la basura
y estoy aquí gritando tu nombre
tu nombre que aviento contra latas descartadas
(yo la descartada) y que revienta y me salpica
porque soy la loca que tú sabes
acaba de llevarse una botella al ojo
y te observa arriba entre las moscas
la loca bien trajeada con sus cáscaras
de naranja al cuello y gritando
que el sol es verde y pica
como pulga, como las mil pulgas
y qué rico es rascarse y hasta que vengas
con tus manos de policía a ordenarme la cabeza
a revisarme por todas partes como Dios manda
y a seguir el ritmo suelto del tornillo
que me está bailando
como un trompo aterrado
como un trompo.

 

 
Profesora de lengua y literatura —Ex

          Sepan que estoy viviendo, nubes,
          sepan que canto
          Javier Sologuren

Nunca más pararme frente a la pizarra —ecce femina—
con un cucharón
para meter en los platos vacíos de sus cabezas
el engrudo homérico, la berenjena eglógica
el acento esdrújulo y miserable, ni más
tizas de colores, salsas de tomate,
para abrirles las bocas
ojalá el entendimiento.
Ya no la tarjeta en la tostadora horaria
saltando con su tardanza al rojo vivo
ni exámenes para probar cuánto resisten
mis nalgas en el pupitre y cuántas tildes
puede gotear un cárdeno Faber Castell 031.
Se acabó la clase, la ilusión de mango,
todos al recreo, yo al recreo (pero sin vuelta)
al recreo de desclavarme de la pizarra
y saltar por la escalera al fin resucitada.
Último día, las rejas se levantan,
y en este valle ameno
nubes, sepan que canto
sepan que canto, bestias.

 

 
Vietato

Cierro puertas
y ventanas
de mi casa
como un puño
en mitad
de la calle
mi casa cerrada
mi boca cerrada
nadie sabrá
que estuviste aquí
desordenando
los papeles de mi mesa
los dedos de mi mano
mi corazón
ya por fin cerrado.

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